Fijador externo

Un fijador externo es, en primer lugar, un sistema de retención que se monta fuera del cuerpo en la piel. Los clavos se anclan en el hueso y se conectan con un dispositivo externo rígido. Del mismo modo, también existe un fijador interno, es decir, un dispositivo que se fija quirúrgicamente al hueso y no es visible desde el exterior.

El fijador externo se utiliza frecuentemente para inmovilizar las partes del cuerpo afectadas en fracturas conminutas, pero también para el endurecimiento intencional de las articulaciones.

En la corrección de las deformidades aquí descritas se utiliza habitualmente el método ILIZAROV.

Gavril Ilizarov (1921-1992) fue un médico y cirujano soviético que consiguió alargar con éxito los huesos con la ayuda de un fijador de anillo externo. Su procedimiento, a primera vista, parece tan ingenioso como simple. El hueso se corta en un lugar adecuado creando una «fractura artificial». Las dos piezas óseas se fijan a un dispositivo y el espacio en el lugar de la fractura se ensancha continuamente. Esta separación de las dos piezas de hueso se realiza a la misma velocidad a la que se forma el nuevo hueso, y el hueso termina creciendo.

Hasta el día de hoy, la idea básica no ha cambiado mucho. Sin embargo, las técnicas de Ilizarov y el fijador externo (abreviado como «Ili») han experimentado avances constantes.

Uno de los fijadores más modernos es el llamado «Taylor Spatial Frame», del fabricante estadounidense Smith & Nephew.

Las posibilidades de este fijador van mucho más allá del alargamiento de un hueso. Permite realizar correcciones axiales tridimensionales calculadas por ordenador, es decir, flexión y rotación de un hueso.

Puede ver un resumen de las posibilidades que ofrece el dispositivo aquí.

La corrección con el método Ilizarov se divide en cuatro fases:

1. Consulta y evaluación

El paciente viene al hospital para someterse a una sesión de asesoramiento muy exhaustiva. Se hacen radiografías y se explica la terapia, las posibilidades de éxito y las posibles alternativas. El equipo de médicos crea un plan de tratamiento y determina las técnicas quirúrgicas que se emplearán, así como la configuración exacta y el tamaño del fijador.

2. Montaje quirúrgico del fijador

Después de «probar» el fijador una vez más, se monta quirúrgicamente. El hueso o los huesos se cortan (osteotomía) y el fijador se conecta a los huesos con alambres y tornillos. El paciente permanece aproximadamente 10 días en el hospital para recibir atención posoperatoria y monitorización.

3. Corrección y alargamiento

Aún en el hospital, la fisioterapia, normalmente, se inicia 2 días después del montaje quirúrgico del fijador. Al paciente se le explica cómo cuidar y usar el fijador, y a los 3-5 días aproximadamente del montaje quirúrgico, se inicia la corrección del eje y el alargamiento. Las bielas exteriores («struts») del fijador se «giran» una o varias veces al día, siguiendo un programa determinado adecuado para cada paciente; por lo tanto, la corrección deseada se obtiene alargando o acortando las bielas. En caso de alargamiento, el hueso puede «crecer» un máximo de 1 mm al día gracias a este método.

El paciente puede hacerse cargo del «giro» diario de las bielas después del alta hospitalaria. Dependiendo del alcance de la corrección necesaria, esta fase dura aproximadamente 3 meses. El progreso correcto se documenta mediante radiografías periódicas.

el tipo 4. Fortalecimiento

Después de una corrección exitosa, la sustancia ósea recién formada es todavía muy blanda y debe endurecerse. Esta fase dura aproximadamente lo mismo que la de corrección. Los «struts» ya no se «giran» durante este tiempo. Una vez que el hueso ha alcanzado la firmeza suficiente, se retira quirúrgicamente el fijador. Para realizar la estabilización, el paciente debe usar una órtesis durante 1-2 meses aproximadamente, y debe fortalecer el hueso y los músculos con sesiones de fisioterapia periódicas.