Hemimelia tibial

Terapia

Dado que las manifestaciones clínicas y los disfunciones asociados varían mucho en el caso de la hemimelia tibial, se deberá examinar detenidamente a cada niño a fin de proporcionarle un plan de tratamiento personalizado.

Puesto que la desviación del pie responde particularmente bien al tratamiento con escayola en los primeros meses de vida, la consulta a un centro para realizar la reconstrucción de la extremidad debe hacerse muy pronto. Además, es muy importante realizar una introducción temprana al tratamiento fisioterapéutico, donde los ejercicios necesarios pueden realizarlos pronto los propios padres.

Aproximadamente a la edad de 1 año (es decir, en el curso del desarrollo normal del niño), por lo general, los niños con hemimelia tibial pueden recibir una órtesis, lo que les permitirá aprender a caminar a una edad normal, salvo que sufran de comorbilidades graves con retrasos del desarrollo.

Durante los años de crecimiento, los planes de tratamiento varían considerablemente en función de la gravedad del defecto:

En principio, es posible realizar una reconstrucción y, en muchos casos, es recomendable con el tipo 2 y 3. Al contrario, con el tipo 1, que significa la ausencia completa de la tibia, es muy difícil realizar una corrección quirúrgica y, normalmente, no se obtienen los resultados deseados. No obstante, también en estos casos se pueden obtener resultados muy funcionales en la zona de pie/rodilla mediante procedimientos quirúrgicos dirigidos.

Las decisiones terapéuticas deben estar estrechamente coordinadas con los padres y tener lo siguiente en común: finalmente, el adulto joven debe lograr la mayor independencia posible, debiendo el dolor por secuelas degenerativas afectar a la calidad de vida solamente a una edad superior.